Todo Sobre el Vivir Encantadoras flores rojas en un hermoso día - Todo Sobre el Vivir La bandera

Relaciones de Padres e Hijos

(Read Relaciones de Padres e Hijos, Part 1 First)

Relaciones entre Padre e Hijos - Otro Intento
En mi trabajo, era responsable de preparar a otros y a mí mismo para la guerra. Pero en mi casa ya estaba en una batalla importante -- y perdiendo terreno. Eventualmente, el dolor y la rabia por el affaire fueron demasiado para mí, y para vengarme tuve un affaire con la mejor amiga de mi esposa. Unos meses más tarde, mientras estaba siendo movilizado, mi esposa me notificó que estaba solicitando el divorcio. Quedé devastado y de nuevo me sentí sin valor. Debido a nuestra falta de moralidad familiar, valores, y amor, mi hijo no crecería con su padre natural y su herencia se rompería. Yo no iba a ser capaz de ser el hombre en su vida que establecería el fundamento que él necesitaba.

Aunque todavía estaba casado, comencé una relación con otra mujer. Decidimos casarnos sólo cinco meses después que finalizó mi divorcio. Estaba muy determinado a hacer que este matrimonio funcionara. Nuestra familia comenzó a crecer y pronto tuvimos dos hijos. Estaba extremadamente orgulloso como padre. Esta era otra oportunidad para ser un buen padre, el modelo de conducta, y para poder establecer el fundamento de amor y responsabilidad.

Por un poco más de seis años de matrimonio, mi vida familiar fue normal y todo estaba bien. Había establecido una excelente relación con mis hijos y con la familia de mi esposa. Por primera vez sentí verdaderamente que podía ser capaz de tener éxito como esposo y padre. Pero poco después, fui tomado por sorpresa cuando de repente mi esposa se involucró y se encaprichó con una secta religiosa sin dios. Esta religión infiltró nuestra vida diaria y tuvo un gran impacto sobre mi esposa, mis hijos, y su familia más cercana -- tanto, que ellos ignoraban cualquier lealtad a la familia. Otra vez estaba perdiendo otra batalla.

Después de siete años de matrimonio, mi esposa solicitó el divorcio. Estaba avergonzado y en shock. ¿Cómo pude decepcionar a mis hijos? Examiné mi vida una y otra vez para ver dónde me equivoqué, hasta que comencé a culparme por todo lo que había pasado. Todo fue culpa mía. Dios no era parte de mi vida. Yo sólo me senté cómodamente y miré como todo se desarrollaba delante de mis ojos. Yo no luché por mi familia. No sabía cómo. ¡Me sentía desesperanzado, inútil e indigno! El enemigo me tenía donde me quería. Estaba haciendo trucos con mi mente. Me hizo sentir culpable, y me acusaba continuamente. El campo de batalla de mi alma se nubló y no podía pensar correctamente. Me decía a mí mismo que yo era un buen esposo y padre, ¡pero estaba perdiendo a mi familia! A pesar de todos mis esfuerzos fui vencido de nuevo. Perdí la batalla. El divorcio se hizo final y mis hijos y su madre se fueron. No he visto a mis hijos desde entonces. Nunca conoceré las esperanzas de mis hijos, sus sueños, o sus deseos, así como mi padre no conoció los míos. Las consecuencias de las malas decisiones de mi esposa y mías estaban afectando no solamente a nosotros, sino también a nuestros hijos. Ahora, ¿sobre qué herencia iba a construir?

Permanecí en el extranjero después del divorcio. Esperaba que si me quedaba allá luego sería capaz de encontrar a mis hijos. Traté de mantenerme ocupado trabajando medio tiempo durante las noches. Me costaba mucho trabajar, aunque tenía que permanecer enfocado y ser profesional. Había acumulado muchas emociones -- Me sentía solo, rechazado, y avergonzado. Se volvió muy difícil el vivir cada día. Pronto tuve pensamientos suicidas, pero algo dentro de mí me dijo claramente que sobreviviría. Necesitaba ayuda y necesitaba a alguien con quién hablar. Hablé mucho con mi madre telefónicamente y supe que durante todos estos años ella todavía se preocupaba por mí. Me preguntaba cómo estaba afectando todo esto su vida también. Estaba seguro que ella estaba orando por mí.


Relaciones entre Padre e Hijos - ¿Me Aceptaría Dios?
Pronto, algunos amigos íntimos quisieron presentarme a una fuerte y devota mujer cristiana. Ella también había pasado por un divorcio y tenía una hija. Nos reunimos varias veces por algunas semanas y comencé a compartir con ella todo mi quebrantamiento y las emociones que tenía embotelladas dentro de mí. Ella comenzó a enseñarme la Biblia y el verdadero significado de la Palabra de Dios y de Su amor. Debido a su influencia, visité su iglesia. Allí estaba yo, un marino por 20 años, educado en el arte del orgullo, el honor, y la guerra, pero comencé a desmoronarme a medida que me acercaba más a la presencia de Dios. Comencé a sollozar durante el servicio de adoración y hacia el final del sermón estaba caminando hacia el altar. Parecía como si hubiera estado corriendo, mi corazón latía rápidamente. Estaba llorando, caí de rodillas en el altar y le entregué mi vida a Jesús. Nunca olvidaré la serenidad y paz que sentí en ese momento. Ese día hubo una restauración en mi relación con el Padre, una reparación de las bases dañadas con las que había vivido toda mi vida, y una reconstrucción de mi herencia verdadera. "Sed fuertes, todos ustedes pueblo de la tierra.' dice el Señor. ‘Comiencen a reconstruir. Yo estoy con ustedes,' dice el Señor que gobierna sobre todas las cosas."


Relaciones entre Padres e Hijos - Mi Padre Celestial
Siendo un marino, el rendirme no estaba en mi vocabulario, pero le entregué todo a Jesús. Ahora me había enlistado a Su servicio y estaba comprometido a luchar por Él. ¡Una nueva herencia había comenzado!

Salmo 119:111 dice: “Por heredad he tomado tus testimonios para siempre, porque son el gozo de mi corazón.” Me concentré en la Palabra; estaba hambriento de la Palabra. Constantemente estaba leyendo la Biblia y orando. El primer libro de la Biblia que fui guiado a leer fue Job, el cual fue un hombre recto y fiel. Su primera prioridad, después de su relación personal con Dios, era su familia. Se levantaba "temprano en la mañana" y hacía holocausto por sus diez hijos delante del Señor. Job ejemplarizó para su familia la importancia de una vida espiritual y cómo mantener esa relación con el Señor. Y lo hizo con regularidad. Yo quería hacer lo mismo, pero necesitaba hacer un cambio que impactaría significativamente a mi familia y comenzaría a construir una fuerte herencia cristiana.

La hija de mi novia tenía 11 años y no me aceptaba. Estaba enojada conmigo y me ignoraba completamente. ¡Realmente me odiaba! Este rechazo familiar me hizo enojar con ella y mi novia se dio cuenta de que nuestra relación no iba a funcionar a menos que su hija y yo estuviésemos dispuestos a cambiar. Mediante la intervención divina, la sabiduría de mi novia, y la oración, la relación entre su hija y yo fue sanada. ¡Mi novia aceptó casarse conmigo! En un año, mi relación con su hija había crecido mucho, ella estuvo de acuerdo en que la adoptara y en llevar mi apellido.

La Marina inculca rasgos de liderazgo y cualidades que ayudan a establecer una base para el carácter moral individual, la auto-disciplina, y la responsabilidad. Ser capaz de identificar quien es uno y ser responsable por nuestras acciones, son las cualidades que dan mayor testimonio a aquellos que nos rodean. Debido a que yo estaba lidiando con muchos problemas de ira, necesitaba encontrar el coraje para levantarme y luchar la batalla interior que rugía dentro de mí. Santiago 1:19-20 dice: "Todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios." Como marino, estaba entrenado para vencer cualquier reto con mi propia fuerza, pero me di cuenta de que necesitaba cambiar con Su fuerza. Inmediatamente busqué a Dios mediante la oración y Su Palabra, y Él comenzó a enseñarme cómo vencer cada batalla, ya fuera un desafío de la vida o una batalla interior contra mí mismo. Con Su fuerza finalmente estaba aprendiendo cómo luchar por mí mismo y mi familia.


Relaciones entre Padres e Hijos - Reparando Mi Pasado
Desafortunadamente, tengo que lidiar con mis decisiones pasadas. Existen generaciones hoy que están lidiando todavía con las consecuencias de mi pecado. Mi primer hijo ha tomado malas decisiones y las consecuencias reflejan aquellas de su propio padre. Él engendró a un hijo fuera del matrimonio. Todavía estoy construyendo mi relación de padre-hijo con él. Debido a lo que Dios ha establecido en mi vida, ahora puedo ser el buen modelo de conducta que él necesita y espero estar allí para enseñarlo e inspirarlo. Yo sé que él tiene su propia guerra que librar y su propia paz que buscar. Él tomará sus propias decisiones y vivirá con ellas. Oro por él todos los días, y sé que algún día cambiará.

Mis otros dos hijos también son parte de mi vida cotidiana de oración, y por ahora tal vez no conozca sus sueños y esperanzas, pero puedo asegurarle que Dios ha prometido restaurar nuestra relación. Espero y oro que algún día todos mis hijos me perdonen por las malas decisiones que los afectaron, y continúan afectándolos hasta este día. En relación a mi padre, Jesús me ayudó a perdonarlo. Quiero mucho a mi padre y aunque nunca tuve una relación con él, mi Padre celestial estuvo siempre allí cuidándome y esperando por mí.

Estoy escribiendo esto debido al amor, a la misericordia, y a la gracia de Dios. ¡Luchemos por nuestras familias! ¡Pongámonos toda la armadura de Dios y preparémonos para la batalla! Nehemías 4:14 nos dice: "Acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas."

Construya un buen fundamento que deje una buena herencia poderosa para las generaciones venideras. No puedo subrayar suficientemente el cómo las familias, especialmente, cómo los padres proporcionan un buen ejemplo o un mal fundamento -- una buena herencia o una mala herencia. La relación de un padre con sus hijos es la clave para un fundamento sólido. ¡El crecimiento de ellos dependerá del crecimiento de usted! Un padre que se haya entregado a Dios con amor, honor e integridad, luchará la buena batalla. Él será el líder espiritual que es llamado a ser. Algunos de ustedes pueden no tener hijos, ¡pero yo sé que todos ustedes tienen un círculo de influencia al que pueden impactar!

¡Aprenda más acerca del perdón de Dios!

Esta es una historia de la vida real.



¿Tú qué piensas?
Todos hemos pecado y merecemos el juicio de Dios. Dios, el Padre, envió a Su único Hijo para cumplir ese juicio por aquellos que creen en él. Jesús, el creador y eterno Hijo de Dios, quien vivió una vida sin pecado, nos ama tanto que murió por nuestros pecados, tomando el castigo que merecíamos, fue sepultado, y levantó de la muerte como lo dice la Biblia. Si de verdad crees y confías de corazón en esto, recibe a Jesús como tu Salvador, declarando: "Jesús es Señor," serás salvado del juicio y podrás pasar la eternidad con Dios en el cielo.

¿Cuál es su respuesta?

Sí, hoy he decidido seguir a Jesús

Ya soy seguidor de Jesus

Todavia tengo preguntas





¿Cómo puedo conocer a Dios?




Si murieras hoy, ¿iría usted al cielo?


Derechos de Autor © 2002-2020 AllAboutLiving.org, Todos los Derechos Reservados